Declaración de Principios de AAMJuS

Los abajo firmantes nos manifestamos profundamente preocupadas/os por el estado actual de nuestro sistema de justicia provincial y federal. Postulamos la urgente necesidad de realizar importantes transformaciones que busquen su definitiva democratización y acercamiento a la población, poniendo el foco en los intereses populares, en una mayor integración social y acceso a la justicia, evitando todo tipo de discriminaciones. 

Perseguimos la edificación de un poder judicial más humano y más independiente de los sectores económicos concentrados. Nos expresamos a favor de organizaciones de profesionales, estudiantes, jueces, funcionarios y empleados comprometidas con la realidad social, capaces de promover la pluralidad de voces y opiniones dejando de lado intereses exclusivamente corporativos, haciendo primar la defensa de los derechos de las mayorías sobre el interés particular, no sancionando la pobreza, dejando de condenar a nuestra niñez en riesgo e impulsando un reparto de tierras y aguas más equitativo junto con una mayor eficiencia en la administración de justicia y la garantía de derechos esenciales. 

Consideramos al juez como un ser social, portador de ideología y a sus sentencias como piezas sociológicas y no meras decisiones técnicas asépticas. Esto porque en nombre del Estado su función es impartir Justicia ante situaciones muchas veces de ostensible desigualdad real, lo que exige la aplicación e interpretación de las leyes en forma reparatoria de derechos fundamentales de la parte más débil de las relaciones jurídicas. Vemos en los funcionarios y empleados judiciales a trabajadores cuyos derechos deben ser respetados, pero también a operadores auxiliares del sistema, importantes en la consecución de mayor democracia a la que aspiramos. 

Por ello, este grupo de abogados/as, procuradoras/es, funcionarios y estudiantes entienden como indispensable la apertura definitiva del poder judicial tanto en la provincia como en el orden federal, proponiendo la elección popular y la participación ciudadana en la integración  del Consejo de la Magistratura; un verdadero control sobre el desempeño de los funcionarios judiciales elaborando un código de ética del ejercicio de la magistratura; reformulación de los mecanismos para la remoción de magistrados con participación popular; publicidad de la votación en el Senado para la designación de jueces provinciales; fijación de una duración temporal limitada de la magistratura y de una edad límite para ser magistrado/a; aplicación efectiva de los tratados sobre derechos humanos con jerarquía constitucional en sentencias y resoluciones judiciales; establecimiento de una competencia contencioso administrativa fuera del ámbito de la Suprema Corte; dictado de una ley de honorarios profesionales más equitativa, uniforme y democrática; uso de un lenguaje menos ritualista y solemne; acercamiento de la estructura judicial a la población; separación del procurador y del defensor; establecimiento de juicios por jurado; promoción de la mediación penal; construcción de un régimen penal juvenil democrático y enfocado en la situación de vulnerabilidad de derechos de la niñez; creación de más juzgados federales; puesta en vigencia del ingreso democrático en los cargos de la justicia federal provincial; incorporación de material sobre derechos humanos en el examen de ingreso al poder judicial provincial y federal; reforma de la estructura judicial laboral; estableciendo  la segunda instancia laboral; pago de impuesto a las ganancias por los jueces y protección del patrimonio estatal como garantía de todo el sistema de derechos, asegurando la justicia social y la concreción real de los derechos humanos para nuestro pueblo.”

No hay comentarios:

Publicar un comentario